-Había un campo tan verde, tan verde verde, que las ovejas menores de dieciocho años no podían entrar.

-Había una vez un hombre tan feo, tan feo, que fue a un concurso de feos y lo perdió por feo.

-Había una vez, un tipo tan feo, pero tan feo, pero tan feo, pero tan feo, que con su cara hacia llorar hasta una cebolla.